Hoy me da la gana pensar que para qué quiero una rosa si todas tienen espinas. Que para qué quiero un libro si sólo me cuenta cosas que nunca viviré. Que para qué quiero tu amor si ni tú te lo creíste. Que para qué quiero una cena romántica esta noche si voy a ir sin hambre. Que para qué quiero seguir soñando si todo son pesadillas. Que para qué quiero días como San Valentín o Sant Jordi si solo sirven para que sigas riéndote de mí. Que para qué quiero pasear por Las Ramblas si lo tengo que hacer solo. Que para qué quiero tu compañía si eres incapaz de dármela. Que para qué quiero seguir escribiendo si pasas de lo que digo. Que para qué te quiero a mi lado sino haces más que abandonarme.
¡Hala! Sí, sí… feliz Sant Jordi a tod@s.
A partir del lunes que viene: aniversarios frustrados.
Tú eres quien me hará daño. Pero qué puede importar. Si hay que sufrir, da lo mismo que sea por ti. Siéntate. Acércate. Un poco más. Mírame a los ojos: ¿te ves en ellos?
Dudaba entre borrar la entrada anterior o escribir una nueva. Me decanto por escribir una nueva. Tú ya sabes por qué.
Honestidad.
Si aun no me he vuelto loco, poco me debe faltar. No estoy hecho para estos viajes. Arriba y abajo, abajo y arriba; frenada y aceleración, aceleración y frenada.
Honestidad.
Los errores se perdonan, no se pueden olvidar porque de eso se encarga el tiempo.
Honestidad.
Los esfuerzos se recompensan y se tienen en cuenta porque no todo el mundo está dispuesto a hacerlos. No todo el mundo está dispuesto a hacerlos por ti.
Honestidad.
Sé consecuente con lo que dices y con lo que haces. Con lo que te dicen y con lo que te hacen.
Honestidad.
Cuando te estés hundiendo otra vez, quizá el chaleco salvavidas ya no sea el mismo. Se está rompiendo, rajando, despedezando.
Honestidad.
Si alguna vez no estuve allí, por ti, que me parta un rayo.
Honestidad.
Si todos supieran lo que yo sé, si todos hubieran vivido lo que yo he vivido, visto y escuchado; todos te tratarían de desconocido.
Honestidad.
Vuelve a tu camino porque te estás perdiendo. Vuelve a tu único camino porque estás haciendo que los demás nos perdamos. Por ti.