lunes, 26 de mayo de 2008

10 películas para llorar (II)

Aquí va la segunda parte de las 10 películas para llorar. El top 5.


5 – Bailar en la oscuridad (Dancer in the Dark)
En 2000, Lars Von Trier sorprendió a propios y extraños con este particular musical protagonizado por la cantante islandesa Björk. Selma (Björk), inmigrante checa y madre soltera, trabaja en una fábrica situada en un pueblo de los Estados Unidos. Su única vía de escape a tan rutinaria vida es por las canciones y los números de baile basados en los musicales clásicos de Hollywood. Sin embargo, Selma esconde un triste secreto: está perdiendo la vista y su hijo padecerá el mismo mal si ella no consigue el suficiente dinero para asegurarle una operación.
El momento: toda la secuencia del viaje de Selma desde su celda hasta su inminente ejecución. Especialmente el número musical de los 107 pasos y el momento en el que pide que le quiten la capucha antes de morir, tremendo.
Ideal para: disfrutar de Björk (y su música) en una de las mejores interpretaciones femeninas de la década y acabar llorando (de rabia) como una magdalena.




4 – Moulin Rouge
Archiconocida película musical dirigida por Baz Luhrmann que revisa el mito de Orfeo descendiendo a los infiernos. Protagonizada por dos inspirados Nicole Kidman y Ewan McGregor, Moulin Rouge nos muestra como en el París de principios del siglo XX el mundo ha sido conquistado por la revolución de Bohemia. Satine (Kidman), la estrella más rutilante del Moulin Rouge, encandila a toda la ciudad con sus bailes llenos de sensualidad y su enorme belleza. Allí, conoce a Christian (McGregor), un joven escritor, que rivalizará con el duque (principal inversor del nuevo espéctaculo del Moulin Rouge) por el amor de Satine.
El momento: Satine muriendo en los brazos de Christian. Una muerte anunciada aunque no por ello menos impactante.
Ideal para: románticos al 100%. Para los que no se rasgan las vestiduras por el eclecticismo y anacronismo de las propuestas musicales y para aquellos que disfrutan con los finales tristes, muy tristes.


3 – Inteligencia Artificial (Artificial Intelligence: A.I.)
Proyecto que el (a veces) genial Stanley Kubrick nunca pudo llevar a cabo. Spielberg rescató esta historia en la que en un mundo futuro los avances científicos hacen posible la existencia, allí es donde los humanos comparten todos los aspectos de sus vidas con sofisticados robots denominados Mecas; la emoción es la última y controvertida frontera en la evolución de las máquinas. Pero cuando un niño robot llamado David (el por entonces prometedor Haley Joel Osment) es programado para amar, los humanos no están preparados para las consecuencias. David es abandonado por su familia adoptiva y deberá enfrentarse a un mundo que no lo quiere y no lo acepta.
El momento: la secuencia en la que el habitante del futuro habla con David y como David decide volver a ver a su madre aunque sea solo un día y por última vez. Por extensión, ese reencuentro y despedida de David con su madre.
Ideal para: reflexionar y emocionarse. Rescatar una subestimada gran película de ciencia ficción que aunque se le pueda recriminar el lacrimógeno sello de Spielberg, sabe tocar muchas teclas de nuestra mente y nuestro corazón.

2 – El Jardinero Fiel (The Constant Gardener)
Adaptando una obra de John LeCarré, Fernando Meirelles dirigió este espléndido (e injustamente olvidado) film sobre la corrupción y amoralidad en la industria farmacéutica. Ambientado en la Kenya actual, un diplomático inglés Justin Quayle (Fiennes) investiga el violento asesinato de su esposa Tessa (Weisz) y acaba descubriendo una peligrosa conspiración que acabará destruyendo a miles de inocentes a no ser que pueda descubrir sus oscuros orígenes. Durante esa investigación, Quayle tendrá la oportunidad de sorprenderse y conocer, aún más, a su fallecida esposa.
El momento: la escena más emotiva que nunca habré visto en una película. Después de haber destapado todo aquello que su mujer estaba investigando, Quayle vuelve al lugar donde asesinaron a Tessa. Allí, la imagina y le confiesa “Tessa, ya conozco todos tus secretos. Quieres que vuelva a casa. Ya estoy en casa”. Segundos después, Quayle es asesinado en ese mismo sitio.
Ideal para: apreciar un film que aúna con increíble éxito géneros como el thriller, la aventura, la denuncia social y el drama romántico. Interpretaciones de lujo (mención especial para Weisz), bellísima fotografía y banda sonora a cargo del español Alberto Iglesisas.

1 – La Fuente de la Vida (The Fountain)
En 2006, Darren Arofnosky volvió a la pantalla grande con una film (apuesta personal) que le costó mucho, muchísimo sacar adelante (Brad Pitt y Cate Blanchett se apearon del proyecto poco antes de empezar a rodarse, lo que redujo el presupuesto de producción a la mitad de lo inicial). La Fuente de la Vida es una historia de ciencia-ficción (y de amor, y drama y matafísica) que aborda la odisea de Tom Creo (Hugh Jackman) y su lucha a través del tiempo para salvar a la mujer que ama (Rachel Weisz). Desde la España del siglo XXVI, el protagonista del film intentará encontrar el árbol de la vida, la entidad legendaria que otorga la vida eterna a aquéllos que beben de su savia, para intentar salvar la vida de su esposa enferma de cáncer.
El momento: muchas y preciosas escenas donde elegir. Aunque me quedo con el final del film, donde el personaje de Jackman llega a su final, dándose cuenta de que sólo empezamos a vivir cuando nos damos cuenta de que vamos a morir. Os dejo los minutos finales del film.
Ideal para: los extremadamente románticos y metafísicos. Un film que no agradó en el momento de su estreno, pero que se trata de una de las apuestas más valientes y emocionantes de los últimos años. Amor por encima de la vida y de la muerte. Belleza plástica en su máximo exponente y una banda sonora de Clint Mansell que no podría ser más hermosa. Jackman en la mejor de sus interpretaciones y Weisz tan bella y tan formidable como siempre.





1 comentario:

Mr. Pato dijo...

La Fuente de la Vida cambió la total percepción de mis sentidos... Oh!