martes, 13 de mayo de 2008

10 películas para llorar (I)

Se dice que es más fácil hacer llorar que hacer reír al espectador en una película. Quizá por eso tengo que reconocer que he llorado más veces que reído viendo una peli en el cine o en casa. La mayoría de las veces es solo una escena lo que me conmueve y pocas pero intensas veces, para mayor disfrute sadomasoquista, me paso la mayor parte del tiempo sin parar de llorar.
Así que, como si de una revista norteamericana se tratara, he confeccionado mi lista personal de las 10 películas idóneas para ver y no dejar de soltar lágrimas (SPOILERS a la vista). Y si parece cursi… que tire la primera piedra aquel o aquella que no haya llorado con ningun
a peli… En posts venideros, la otra cara de la moneda: las 10 películas idóneas para no dejar de reír. He aquí la primera entrega:

10 – Olvídate de mí (Eternal Sunshine of the Spotless Mind)

Michel Gondry dirigió y escribió en 2004 esta curiosa y triste historia que ganó el Oscar al mejor guión original. Joel (Jim Carrey en su mejor interpretación) se queda asombrado y aturdido cuando se entera de que su novia Clementine (una excepcional Kate Winslet) ha borrado de su cerebro los recuerdos de su tumultuosa relación. Desesperado, Joel contacta con el inventor del proceso, el Dr. Howard Mierzwiak para eliminar cualquier recuerdo de Clementine de su propia memoria. Pero mientras los recuerdos progresivamente desaparecen, Joel comienza a redescubrir su pasión inicial.

Los momentos: para llorar de alegría, la escena de Joel y Clementine tumbados en la pista de hielo; Joel confiesa “Podría morir ahora mismo” en referencia a la felicidad que siente en ese momento. Para llorar de desconsuelo, la elocuente secuencia de la casa de la playa que cae y se derrumba “Finjamos que tuvimos una despedida” pide Clementine.
Ideal para:
quien disfrute con una historia muy bien escrita y tremendamente original con sus momentos de humor pero con un trasfondo amargo, muy amargo.

9 – Dolls

Dirigida por el polifacético Takeshi Kitano, Dolls es posiblemente una de las películas estéticamente más bellas de los últimos años. El film se divide en tres hipersensibles historias de amor y dolor con el teatro de marionetas japonés como telón de fondo. Sawako y Matsumoto son una joven pareja feliz, a la que las presiones de sus entrometidos padres les obligarán a hacer una fatal elección: vivir para siempre juntos, atados por una cuerda que nunca romperán. Hiro es un anciano jefe de la yakuza. Años atrás era un pobre trabajador en una fábrica que abandonó a su novia por sus sueños de prosperar; ahora vuelve al parque donde ambos se encontraban. La bella Haruna se pasa parte del tiempo mirando al mar, su rostro está ahora cubierto de vendas; no hacía mucho tiempo, ella era una cantante de pop de éxito que vivía entre shows de televisión y sesiones de autógrafos.

Los momentos: el último encuentro de un joven Hiro con su amada novia en el parque: “Vendré cada sábado a esperarte” le dice ella. 30 años después se vuelven a encontrar en el mismo banco, ella le ha estado esperando puntual y fielmente todo ese tiempo.
Ideal para:
almas sensibles y contemplativas. Increíbles paisajes, excelente fotografía e inteligente uso de colores para un film calmado y sin estridencias que emociona, y mucho.


8 – El Orfanato

El taquillazo español del año pasado, un film de género dirigido por el debutante J.A. Bayona. Laura (interpretada por una arriesgada Belén Rueda) regresa con su familia al orfanato en el que creció de niña, con la intención de abrir una residencia para niños discapacitados. El nuevo entorno despierta la imaginación de su hijo, que comienza a dejarse llevar por juegos de fantasía cada vez más intensos. De repente, su hijo desaparece y el universo de Laura empieza a tambalearse.

El momento: Laura con el cadáver de su hijo, abrazándolo y recordándole todo lo que (no) va a ser de mayor.
Ideal para:
gozar de una más que correcta película de género (tan echadas de menos en el cine patrio), con una soberbia interpretación de Belén Rueda y un final que, quizá no sorprenda, pero con el que más de uno y una han soltado alguna que otra lágrima.

7 – Brokeback Mountain

O la injusta perdedora de la gala de los Oscar de 2006. Ang Lee se encargó de llevar a la pantalla la historia de Ennis del Mar (Heath Ledger) y Jack Twist (Jake Gyllenhaal), dos jóvenes del interior de Estados Unidos que se conocen mientras esperan a que un ranchero los contrate. Cuando son enviados a trabajar como conductores de ganado en Brokeback Mohntain, entre ambos surge un sentimiento de camaradería que deriva en una relación sentimental. Al concluir el verano, los dos tienen que abandonar Brokeback y seguir caminos diferentes. Ennis permanece en su ciudad y se casa con Alma (Michelle Williams), el amor de su vida, con quien tiene dos hijas. Jack se marcha a Texas, donde se casa con Lureen Newsome (Anne Hathaway) y tiene un hijo. A pesar de los intentos de Jack por conseguir una relación estable con Ennis, esta se reducirá al envío de postales y los esporádicos viajes de vuelta a Brokeback Mountain.

Los momentos: Jack recrimina a Ennis que lo tenga tan atado (metafóricamente) y no le dé nada a cambio. Y por votación popular: el abrazo y las lágrimas de Ennis del Mar a la camisa de Jack cuando se entera de que lo han asesinado.
Ideal para:
quitarnos prejuicios. Artísticamente no es un film redondo (he ahí la dilación innecesaria del final de la historia) pero sí una película atrevida, bien dirigida y con muy notables interpretaciones.


6 – Más allá de los sueños (What Dreams May Come)

Tras la muerte de sus dos hijos, el doctor Chris Nelson (Robbin Williams) y su esposa Annie (Annabella Sciorra) intentan con dificultades continuar con sus vidas. Desgraciadamente, Chris fallece en un accidente de tráfico. Cuando llega al cielo conocerá a Albert (Cuba Godding Jr), quien le desvela que aquello es más maravilloso de lo que podía esperar. Sin embargo, en la tierra la soledad sume a Annie en una locura que le alejará todavía más de la vida y de su esposo.

El momento: el encuentro y el rencuentro en el lago, para aquellos que creen (creemos) que estamos predestinados a una persona, por muchas vueltas que dé la vida (o la muerte).

Ideal para: dejarse llevar sin más por un film que aunque cinematográficamente podría haber dado más de sí, es tremendamente romántico y sensible. A destacar la bella dirección artística y, en especial, sus efectos visuales, dignos ganadores del Oscar en 1999.

En breve, las 5 primeras.

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