lunes, 28 de abril de 2008

28 Abril 2006

Como pasaría más veces, llegué un poco antes que tú.
Venías de tus clases de alemán.
Creíste que iba acompañado, segundos después viste que no era así.
Nos presentamos... ¡qué lejos queda!
Cenamos en el VIPS. Mucha cena para esa noche.
Aguantaste mi extraña apariencia y mis extrañas conversaciones.
No te gusté o, al menos, no como te esperabas: pequeño, paliducho, pelo largo...
Anduvimos por Barcelona de noche, lentos, mi tobillo no me dejaba acelerar.
Acabamos en esas escaleras de la catedral que tanto saben de nosotros.
Hablamos, escuchamos... y, en parte, los dos alucinamos.
Llegó la hora de marchar.
Nos despedimos, no sin antes citarnos para el día siguiente.
Nos escribimos un sms... ¿recuerdas que decía el mío?

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