Dentro de la vorágine de los últimos años a la que nos tiene acostumbrados Hollywood en lo que a remakes, secuelas, precuelas etc. se refiere, un servidor esperaba con ganas y cierta impaciencia (ha tardado meses en llegar a nuestras pantallas) el estreno de Halloween: El Origen dirigida por Rob Zombie. El film estrenado el pasado 4 de enero, es una precuela-remake del clásico (y magnífico) La Noche de Halloween de John Carpenter; presentación en sociedad del mítico (y místico) psicópata Michael Myers. Lo esperaba con ganas porque este film apuntaba, a priori, a elevar el listón (aunque no es que estuviera demasiado alto) de algunas pobres secuelas (o remakes) realizadas los últimos años de otros clásicos del terror de los años 70 y 80. Véase: Freddy vs Jason, La Matanza de Texas 2004, Terror en la Niebla… Desgraciadamente, la espera no ha tenido su recompensa. Técnicamente y artísticamente está por encima de las dos últimas revisiones del personaje de los films Halloween H20 y Halloween Resurrección, pero la versión de Rob Zombie se queda lejos, muy lejos del original de Carpenter.
En la primera hora de metraje Halloween: El Origen se convierte en una precuela del clásico de los 70 y nos narra la vida de un joven Michael Myers (Daeg Faerch) que vive con una familia un tanto marginal: su madre (una destacable Sheri Moon Zombie) es bailarina en un club de strip-tease y la que lleva todo el peso de la casa, su padrastro es un hombre violento a la vez que vago, su hermana mayor pasa de él como de la m…. y su hermana pequeña tan sólo es un bebé del que cuidar. SPOILER Sucede, entre todo esto, que Michael Myers tienes días de ira en los se dedica a matar a mascotas, compañeros de escuela y a parte de su familia. ¡Error! A pesar de la ya mencionada buena factura técnica (especialmente la impecable fotografía y la interesante planificación de planos) del film, Rob Zombie comete su primera equivocación al tratar de justificar tan explícitamente el comportamiento de Myers como una respuesta a la difícil vida que lleva, al proveer a Myers de un pasado demasiado marginal. Hay que recordar que Michael Myers y
La Noche de Halloween era una revisión de la típica leyenda urbana de la
babysitter y el asesino que la acecha mientras ésta cuida de los niños. Como toda leyenda urbana, los personajes representan de una manera sencilla conceptos como el mal, el bien, la inocencia, la astucia… para entendernos… Michael Myers es malo y punto, de ahí su atractivo, su misticismo y su perdurabilidad en el tiempo.
A partir de aquí el director vuelve a perderse en un intento de estudio psicológico de Myers y en la acentuación de la poca fortuna de la, ya por sí desgraciada, situación familiar. Con la aparición del Dr. Loomis (un demasiado preocupado Malcom McDowell) se llega hasta la primera hora de metraje de la que se agradece su buen hacer formalmente pero de la que discierno en su contenido: es lento, intranscendente e inapropiado para un personaje como Myers.
En la segunda hora de metraje, pasados unos años, Myers (interpretado ahora por Tyler Mane) inicia la búsqueda de su hermana pequeña, convirtiendo a
Halloween: El Origen en un
slasher más: asesinatos, persecuciones, algo de sexo… y sangre, mucha sangre. Quizá no llegue a los extremos que muchos nos imaginábamos siendo un film de Rob Zombie, pero los amantes de este género tendrán lo que les gusta. Scout Taylor-Compton (Laurie Strode, la hermana pequeña de Myers) hereda el papel que intepretó Jaime Lee Curtis, solventando la papeleta muy honradamente. En estos últimos minutos, Zombie filma un verdadero remake de la versión de Carpenter: copia de escenas, planificaciones similares, idénticas situaciones… a pesar de esto, se vuelve a echar de menos un Myers más misterioso, desconocido, que aparece de la nada, que no hace ruido y que mata porque sí, porque es el Mal en estado puro. Cabe destacar para positivo la interesante banda sonora de estos pasajes y para negativo la insistencia (cansina) de los remordimientos de culpabilidad que tiene el Dr. Loomis durante toda la segunda parte del film.
SPOILER Mención a parte requiere el final: uno de los más precipitados y poco entendibles que recuerdo en mucho tiempo. En la escena final, el personaje de Laurie Strode queda sentada encima de Myers y pistola en mano, aprieta el gatilla: un grito, un disparo, nervios... y se acabó. Y no diré nada más, principalmente porque seguido a esta escena aparecen los créditos finales.
En definitiva, un film correcto, más o menos entretenido que trae renovado a un Michael Myers que, sin embargo, no necesitaba ninguna renovación. Una lástima que Rob Zombie haya desfigurado un personaje tan sencillo (que no simple) y fascinante como Myers al haberlo confundido con un personaje más sofisticado como podría serlo Hanníbal Lecter o Thomas Ripley.
Lo mejor: la factura técnica de todo el film.
Lo peor: parece no entender la naturaleza de Michael Myers.